ENTRECRUZAMIENTOS DISCURSIVOS
Escrito por Alicia Marta Dellepiane
Seg, 26 de Setembro de 2005 03:00
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ENTRECRUZAMIENTOS   DISCURSIVOS

 

Alicia Marta Dellepiane
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Cuenta la mitología griega que en la antigua Atica existió un bandido llamado Procusto, que asaltaba a los viajeros y luego los acostaba en un lecho de hierro. La particularidad del lecho que Procusto ofrecía era que, si el visitante era más largo, se mutilaba lo que sobraba y si era más corto, se lo descoyuntaba hasta que alcanzara la medida justa. Si el discurso del amo exige un niño modelo, al estilo de Procusto¿ qué pueda adaptarse al sistema, qué se deberá cercenar o estirar en un tratamiento analítico?, ¿es posible homogeneizar cuando de escuchar a un sujeto de goce se trata?, ¿hay un modelo deseable o hay goce, al estilo Procusto, en esta demanda? Y por último,¿ nos someterá Teseo a la misma tortura?

 

Parte de nuestra tarea asistencial en el Centro de Salud1 consiste en la atención de niños en edad escolar.

La demanda de tratamiento se produce por dos canales principales: la consulta espontánea y la derivación del equipo de orientación escolar.

Aquí aparece una multiplicidad de  discursos a ser escuchados.

·      ¿Qué dice el niño?

·      ¿Qué dicen los padres?

·      ¿Qué dice nuestra institución?

·      ¿Qué dice la institución derivante?

A partir de aquí vemos la necesidad de analizar estos entrecruzamientos discursivos. Las voces que circulan no permiten leer una estructura textual que dé cuenta de esa constitución subjetiva.

Pero deberemos explicar por qué hablamos de constitución subjetiva, de dónde surgen esas voces que acallan su verdad y por qué.

Cuando un niño nace lo rodea un mundo de lenguaje que lo preexiste. Esta preexistencia determina el lugar en que se lo espera (si se lo desea o no; si inaugura una descendencia o la cierra; etc.). Todo esto lo determina en gran parte : la manera en que le será transmitida una lengua que, como significantes primordiales se constituirá en lalengua2, lo inscribirá en una familia, una comunidad y lo proveerán de determinados ideales a los que deberá alienarse para poder constituirse como humano, o sea, como ser hablante (parlêtre)3.

Antes de hablar el niño realiza un trabajo sobre la lengua de la que trata de apropiarse y que no solamente le servirá para hacerse comprender sino también para constituir sus fantasías y, a través de ellas, su identidad. Esta identidad (constituida por esas identificaciones) puede escucharse en el discurso que caracteriza a cada parlêtre: giros, expresiones, estilo. El discurso se dirige a otro y por lo tanto establece un lazo social.

¿Cómo se manifiesta el lazo social? Para Freud la dificultad moderna con el goce se sintetiza en los tres imposibles : gobernar, educar y analizar. Lacan afirmará que estos tres términos recubren el constituyente radical de cuatro discursos. “Los discursos de que se trata no son nada más que la articulación significante, el dispositivo, cuya sola presencia, el hecho de que exista, domina  y gobierna todas las palabras que eventualmente puedan surgir. Son discursos sin la palabra, que luego se alojará en ellos”(seminario XVII, pp. 179-180).

El discurso amo hará eco a la imposibilidad de gobernar; el discurso universitario a la imposibilidad de educar y el discurso del analista a la imposibilidad de analizar. Añade a esto la imposibilidad de histerizarse de verdad, discurso de la histeria4.

Si situamos la estructura del discurso como una secuencia algebraica podemos entender que los cuatro elementos que la constituyen (S1, S2, a, $)5 podrán producir diferentes efectos o resultados según las operaciones que se realicen con ellos, lo que colocará a cada elemento en un lugar diferente en la estructura.

Si estos cuatro lugares son:    agente  ® trabajo

                                               verdad        producción

Entonces en el discurso del amo:

                                                        S1  ® S2

                                                        $     a   el sujeto tendrá el lugar de la verdad aplastada o cubierta por el significante amo que la oculta.

Entendemos por sujeto al sujeto barrado, al sujeto escindido por un saber del que no quiere saber nada, pero que lo hace portador de una pregunta sobre su ser, pregunta que, en tanto hace vacilar esta existencia dirige al Otro una demanda de saber.

¿De qué saber se trata? En nuestra experiencia nos encontramos con puntos de obstáculo entre el saber que se supone a las instituciones y el saber que se juega en la práctica analítica.

Desde éstas, bajo el dominio de una teoría evolucionista, se supone un saber teleológico que permite establecer un diagnóstico y un pronóstico, pretensión que se sostiene desde el orden de lo imaginario, mientras los niños, desde lo real, se desgranan del sistema, sorprendiendo por su insistencia en no ser domesticados y rompiendo las barreras en que pretenden encasillarlos mediante test de inteligencia o personalidad, que reducen su singularidad a una estandarización que nada dice sobre su historia y su deseo.

Desde teorías adaptacionistas se suponen a priori en posesión de herramientas de carpintería que moldearán al niño hasta transformarlo en el modelo adecuado.

En esto hay coincidencia de lo evolutivo y lo adaptativo, ya que se basa en una ley de causa y efecto que pretende obviar el despliegue de palabras que permitirán encontrar los significantes que ordenan a ese sujeto. Significantes que no aparecerán antes del encuentro transferencial, sino a partir de él.

El discurso del analista:

                                            a  ® $

                                            S2   S1    situa al sujeto en el lugar del trabajo y sólo entonces podrá aparecer otra producción de saber acerca de su goce6; aquí lo que quedará en el lugar de la  verdad es otro significante, un nuevo saber: S2. Las operaciones que es necesario hacer para poner en juego el discurso del analista son las que permitirán descubrir esos significantes primordiales a los que el sujeto está alienado y sus diferencias con los standard en los que no encaja. Esta es la razón  por la que habrá que dejar entre paréntesis los modelos y no reforzarlos, si éste es el saber que pretendemos hacer surgir.

“El acento puesto por Lacan sobre las entrevistas preliminares insiste más sobre la puesta en juego del paciente en la tarea analizante que sobre una simple evaluación diagnóstica de dicho paciente. Si es importante en las primeras entrevistas evaluar quién habla, es igualmente importante medir cómo y a quién se dirige esta palabra; de ahí se deducirá el comienzo posible del trabajo de transferencia.”7

Cuando la familia se pliega a esta necesidad de parcelar al niño refuerza esta segregación: si el niño por su conducta es intolerable para maestros, compañeros y padres debe ir al psicólogo; si no aprende nada o poco, debe ir al psicopedagogo; si no se le entiende cuando habla debe ir al fonoaudiólogo; si sufre de algunos de estos desajustes combinados será sometido a tratamientos simultáneos. Los especialistas, entonces, deberán abocarse a reformar el déficit de la función incompatible con el modelo standard.

¿No se perderá de vista así que estas funciones son sostenidas por el lenguaje, condición que les da sentido y las sostiene?, no será desde  este lugar desde donde hay que abordarlas?

¿Haciéndonos cargo de estas demandas, no pondremos en juego la puesta en acto del goce del Otro? Con esto queremos expresar que ahogando el deseo propio del sujeto podemos caer en una actitud perversa donde nos suponemos portadores de un saber acerca del goce. Sabemos desde Freud que esa  primera vivencia de satisfacción quedará sometida a la represión primaria, por lo tanto su huella será reconocida metonímicamente.

Si pretendemos poner en juego otra cosa, a saber, la ética del deseo, va de suyo que estaremos en contradicción con la ética del bienestar, y de lo que nos haremos cargo y escucharemos será algo que estará en relación, no con el bienestar, sino con el malestar en la cultura.

El discurso del amo no pretende saber, sino que las cosas marchen bien, que no haya problemas. Si los hay, que alguien los resuelva con economía de tiempo y esfuerzo: que sea eficaz. No importa lo que deba ser sacrificado en esta empresa, el éxito o el fracaso guiará el fiel de la balanza. El niño deberá reconocerse  en este ideal del Otro, ahogando en este goce que supone el encuentro absoluto con el objeto del bienestar el objeto causa de deseo que constituye lo que le es más propio: su fantasma  ($<>a)8.

Es en este sentido que dice Lacan, en Radiofonía &Televisión (p.98) que el psicoanalista en la institución debe proceder como un santo, no practicar la caridad sino mas bien “descaridar” o desperdiciar. “Eso para realizar lo que la estructura impone, a saber, permitir al sujeto, al sujeto del inconsciente, tomarlo por causa del deseo”. Agrega “el santo es el desperdicio del goce”.

[R1] Para el psicoanálisis el objeto está perdido para un saber total y unívoco, ya que entre el objeto y su representación no hay equivalencia posible. Habrá que soportar las paradojas que esto supone para dar lugar a un saber singular, que no garantiza el bienestar pero que permite la aparición de una verdad  subjetiva en las que están implicados el niño, su familia, y estas otras instituciones a las que pertenece.

¿Serán capaces las instituciones de dejar este lugar de bienestar y arriesgarse a escuchar el malestar que las atraviesa?

 

                                           Alicia  Marta Dellepiane y Susana Pérez

Psicólogas del CESAC Nº 11

ÁREA PROGRAMÁTICA DEL HOSPITAL RAMOS MEJÍA

 

 

                                                                         NOTAS

 

1 Centro de Salud y Acción Comunitaria (CESAC) son instituciones que funcionan en el ámbito de la Capital Federal, dependiendo de las áreas programáticas del hospital de cabecera, en nuestro caso el Hospital Ramos Mejía. Se realizan en éstos tareas de atención primaria de la salud y asistencia en medicina general, pediatría, tocoginecología, enfermería, asistencia social, fonoaudiología, psicopedagogía y psicología. También funcionan en algunos de estos centros talleres y actividades de educación no formal destinadas a la atención y requerimientos de la comunidad.

2 La expresión así escrita, todo junto “lalengua”  es una expresión acuñada por Lacan para explicar la constitución subjetiva. Para una mayor aclaración del término se puede leer la secuencia de lecturas propuestas por J.-A. Miller en el “Índice razonado de los Conceptos Principales” de los Escritos de J. Lacan, editorial Siglo XXI, el punto I  EL ORDEN SIMBÓLICO.

3 La expresión “parlêtre” es otra expresión acuñada por Lacan, es una fusión del verbo parler que quiere decir hablar y del verbo être que quiere decir ser. Por eso en castellano se tradujo por “ser hablante”.

4 La expresión “histerizarse de verdad” tiene en el texto de E. Laurent una connotación irónica. Se refiere a la resistencia de los analizantes para mostrarse dividido, dividido por el inconsciente y a querer dar cuenta de esa división. Esta resistencia podría manifestarse, por ejemplo, en la descripción del problema por parte del analizante sin que esto vaya acompañado por angustia, poniendo así al problema como algo externo de lo que él no sería responsable.

5 Aclaramos aquí los términos utilizados en forma sintética para facilitar la lectura, advirtiendo que para su mayor comprensión deberán remitirse a la obra de Lacan.

S1 : ese el significante primordial, el significante amo, el que rige la constitución subjetiva. Pero también se puede utilizar la expresión “significantes amos” para dar cuenta de lo normativo, de lo que se considera deseable desde los discursos que los sostienen socialmente, de las formaciones sociales que se hacen cargo de esto: la escuela, la medicina, etc. Es necesario tener en cuenta que si no existiera el discurso del amo no podría existir el discurso del analista, por eso Lacan llama al seminario XVII El reverso del psicoanálisis.

S2 : son otros significantes que forman la cadena significante. Esta es la que permite la producción de otros saberes, si hay un S1 y un S2 hay la posibilidad de dialectización del significante, o sea, la posibilidad de sustitución de un significante por otro.

a : este término representa al objeto de la pulsión, que, como tal es sustituible; lo que no se sustituye es el goce, que está representado aquí. Este concepto  es sumamente complejo en la obra de Lacan. Se puede ampliar su comprensión con la lectura del Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, editorial Paidos.

$ : la S tachada representa al sujeto, al sujeto dividido por el inconsciente, pero es necesario advertir que un sujeto no es una persona cualquiera en cualquier lugar. Para eso tenemos el otro término acuñado por Lacan parlêtre. Queremos decir con esto que el sujeto al que se refiere el psicoanálisis es aquel que se constituye en el análisis y bajo transferencia. Hay una muy buena explicación de este concepto en el libro de Ana Ruth Najles citado en la bibliografía.

6 El término goce se refiere a una forma paradójica de satisfacción, que podría resumirse en la frase “allí donde más sufres, es quizás, donde más gozas”. Es otro concepto que se teoriza en la obra de Lacan a partir del Seminario XI.

7 La cita corresponde a Michel Silvestre “Problemas y particularidades de la demanda de análisis en la institución”, p. 90, obra citada en la bibliografía.

8 Podríamos decir que para Lacan fantasma es lo que para Freud fantasía. Hay un seminario de Lacan, inédito, llamado La lógica del fantasma, donde se desarrolla este concepto.

  

                                                BIBLIOGRAFIA

 

 

Silvestre, M. “Problemas y particularidades de la demanda de análisis en la institución. ”En: El significante de la transferencia II.  Ed.  Manantial.

Lacan, J.: El reverso del psicoanálisis. Seminario 17.Ed.SigloXXI. Psicoanálisis. Radiofonía & Televisión. Editorial Anagrama, Barcelona.

Freud, S. “El malestar en la cultura” en Obras Completas, Tomo XXI, Amorrortu editores.

Najles, Ana R.: Una política del psicoanálisis - con niños -  Plural ediciones.

Leserre, A.: Un niño no es un hombre. Psicoanálisis con niños. Editorial ATUEL.

Laurent, E.: Lacan y los discursos. Editorial MANATIAL.

García, G.: Apuntes del Seminario dictado en la Biblioteca Internacional de Psicoanálisis (1990-92) y Centro Descartes (1992-97).