EDUCACIÓN INTERCULTURAL: CUESTIONES TEÓRICAS Y METODOLÓGICAS PARA UN DISEÑO EDUCACIONAL EN COMUNIDADES ORIGINARIAS DE CHILE
Escrito por Alejandro Villalobos Claveria
Qui, 07 de Novembro de 2002 03:00
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EDUCACIÓN INTERCULTURAL: CUESTIONES TEÓRICAS Y METODOLÓGICAS PARA UN DISEÑO EDUCACIONAL EN COMUNIDADES ORIGINARIAS DE CHILE

 

Alejandro Villalobos Claveria
UDEC FONDEYCET

Algunos Elementos Históricos y Conceptuales En Estudio

En Chile, así como también en otros países de América Latina, los procesos de educación formal han sido conceptualizados y enmarcados de acuerdo a una orientación global uniformadora. Sin embargo, dicha orientación ha sido y sigue siendo selectiva y parcial, por cuanto ha desconocido la coexistencia de tradiciones culturales y étnicas diferentes en los educandos, situación permanente en la sala de clases y causante de permanente conflictos y resistencias a este currículo homogeneizante.

No obstante que, en la diversidad y riqueza de las tradiciones étnicas residen las claves para comprender el aporte original de las culturas indígenas en la configuración de la actual cultura nacional imperante en estos países.

En la historia de educación nacional se percibe que las políticas educacionales han asumido y siguen asumiendo algunos de sus supuestos y puntos de referencia que coinciden con la base conceptual del modelo teórico evolucionista unilineal y del positivismo lógico, ambos imperantes en la antropología europea decimonónica (Grebe Vicuña, 1998).

En consecuencia, a pesar de los objetivos unificadores de estos paradigmas - los cuales han sido aplicado al mundo educacional - ha subsistido un hecho real: las diferencias culturales significativas entre los alumnos indígenas y los no indígenas, es decir, entre el niño indio (mapuche, licanantai, pehuenche, entre otros pueblos originarios) y el niño blanco (de origen europeo, cristiano y occidental). Diferencias que se mantienen en la historia de Chile hasta el día de hoy, situación que se ha acentuado con la aplicación de criterios antropológicos y socio-culturales asociadas al salvajismo y barbarie en los pueblos originarios.

En este contexto, la presencia de alumnos indígenas en la escuela implica la coexistencia e interacción cotidiana de tradiciones culturales diferenciadas, lo cual requiere de una estrategia cultural sensitiva que permita y facilite la intercomunicación y respeto mutuo entre el maestro y estos grupos de alumnos que forman parte del proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta cuestión es central para diseñar una adecuada política de desarrollo humano, fundada en sólidos procesos educativos y tendiente a lograr una integración plena y total de estos pueblos.

Esta compleja realidad educacional impone una nueva visión sobre la educación de los pueblos originarios, una situación que merece la configuración de una región de frontera del actual saber pedagógico, donde distintas y diversas disciplinas contribuyen en su comprensión. Por tanto, la filosofía, la antropología, la etnografía, la sociología, la lingüística y la economía, son - entre otros saberes - herramientas necesarias para validar un reconocimiento del status étnico y sociocultural diferente de estos alumnos, y con ello, lograr ofrecer una nueva perspectiva de acercamiento a esta labor educadora.Tal vez, para ubicar el origen de esta problemática sea conveniente presentar algunos hitos históricos que la han determinado.

Para ubicar los orígenes de este problema, es necesario remontarnos a los períodos de la Conquista y Colonia (siglo XVI al XVIII), durante los cuales se generó y proyectó una imagen exógena del indígena, construida “desde fuera” y compartida por la mayor parte de los conquistadores y colonizadores europeos. Esta imagen se transforma en un estereotipo de este “ser nativo” de las Indias, representación que fue y es portadora de prejuicios y desvalorizada por el mundo occidental.

Posteriormente, durante el siglo XIX en Europa, esta imagen fue incorporada en el darwinismo social de Herbert Spencer (1876-1882), quien abogó por la aplicación de las teorías biológicas de la selección natural a la interpretación de la evolución sociocultural del hombre.

A partir de esta base teórica, la escuela evolucionista británica elaboró, a fines del siglo XIX, el primer paradigma antropológico del evolucionismo unilineal. Morgan (1877) propuso una división de la historia del hombre en tres etapas principales - salvajismo, barbarie y civilización - asociadas respectivamente a pueblos de caza-recolección, agroalfareros/pastoriles, y con escritura, categorizados de acuerdo a una noción de progreso creciente aplicado a su tecnología y cultura material.

Posteriormente, en el curso del siglo XIX, este modelo positivista enmarcó etnocéntricamente el status sociocultural de aquellos pueblos indígenas categorizados como salvajes y bárbaros, puesto que se asumía que al estar controlados por sus bajos instintos, los hombres primitivos o no-históricos carecían de educación por carecer de metas espirituales (Wilbert, 1918); o bien, que la educación indígena era esencialmente una contra-educación [que] desarrollaba física y moralmente al niño de un modo distorsionado (Schmid, 1873), puesto que la generación mayor carecía de valores para transmitirlos a sus hijos (Schurtz, 1902). En verdad, se sostenía que el hombre primitivo era "como promedio, menos que un hombre tal como lo conocemos" (Spencer, 1882, p. 53), con una cultura retardada que una inteligencia detenida. “Los fundamentos científicos de estas nociones evolucionistas decimonónicas fueron analizadas críticamente y superadas por Boas y la escuela antropológica norteamericana” (Grebe Vicuña, 1998, p. 21).

Pero, a pesar de que estas ideas han sido superados en el contexto de la antropología y de las ciencias sociales, estos juicios valóricos etnocéntricos se han mantenido vigentes hasta hoy día, proyectados y transmitidos mediante la tradición oral y escrita de la época presente. Al parecer, estos criterios etnocéntricos pueden sobrevivir cuando aparecen en un escenario inter-étnico carente de comprensión humanista, de una perspectiva intercultural, y de respeto por la condición del ser indígena.

Hoy día, la vergüenza por el origen étnico, el reconocimiento de ancestros indígenas y del mestizaje se advierten en el enmascaramiento de la identidad étnica, cambios de apellidos y ocultamiento o negación de su condición indígena. En este contexto, la educación y sus procesos asociados pueden tener un papel relevante en el cambio de actitud y en la promoción de una nueva visión sobre esta problemática actual.

Al centralizar esta preocupación en la persona del alumno, es posible generar un cambio cultural radical y por tanto, aplicar efectivas estrategias de promoción de lo humano. No hay que olvidar que cada ser humano posee sus propios lentes culturales que lo ayudan en la construcción de su mundo socio-cultural, hecho que ocurre mediante el filtro selectivo, de naturaleza subjetiva, de la percepción cultural.

Este fenómeno de naturaleza psico-social y producto de la socialización humana, donde la educación tiene un papel destacado, incide en la formación del prejuicio etnocéntrico que tiende a alterar el modo de percibir, conceptualizar y relacionarnos con los otros y , en especial, con las minorías étnicas indígenas.

Por cierto, estos procesos tienen una doble vía. No es sólo propio de los blancos y occidentales, sino que también de los negros y no-occidentales. A través de estos “lentes culturales” se proyectan también las preconcepciones y sesgos de los indígenas hacia la cultura oficial, blanca y dominante.

En este juego dialéctico y dicotómico, como también excluyente, la educación puede ser la llave para abrir el candado de la incomprensión y de la ceguera producida por los referidos lentes. De este modo, superar y/o prevenir los conflictos interétnicos con una adecuada política educacional de la nación chilena.

 

La Enculturación, Aculturación y Transculturación, ¿Facetas de una realidad compleja?

 

Durante el siglo XX, han surgidos nuevas y diversas motivaciones e intereses por el estudio interdisciplinario de los problemas educacionales y particularmente, por el proceso de aprendizaje cultural que ocurre en las sociedades indígenas.

 

Dicho proceso ha sido denominado enculturación (Herskovits, 1952) y definido como un proceso gradual de aprendizaje e internalización de la cultura del propio grupo, accediendo tanto a sus categorías valórica, experiencia acumulada y competencia cultural como también a su adaptación al medio sociocultural Al asimilar e internalizar las premisas culturales compartidas, cada individuo adquiere mecanismos específicos, de valoración cultural a partir de los cuales aceptará o rechazará los modos de vida y pautas valóricas ajenas (Grebe, 1998, p. 24).

Por cierto, este proceso de definición y maduración de la identidad étnica es fundamental, ya sea para el logro de un sentido de pertenencia a un contexto socio-cultural, como también, para el auto-reconocimiento y auto-aceptación de la propia personalidad de cada sujeto. En este sentido, la identidad étnica es esencialmente subjetiva por ser "un sentido de pertenencia social y de total lealtad" (De Vos y Romanucci-Ross, 1982, p. 3).

La auto-afirmación de la identidad étnica tiende a disminuir los efectos de los procesos de aculturación y transculturación, propalados por la presente globalización planetaria, económica, tecnológica e informativa. Situación que pueden ser revertida por una adecuada contra-cultura, fundada en una concepción de educación pertinente y libertaria de la dignidad de lo humano.

 

Un Concepto de Grupo Étnico

 

Para Barth (1976), un grupo étnico es una categorías de adscripción e identificación socio-cultural, donde se organiza la vida humana. La sumatoria de la vida social en estas comunidades se traduce en un conjunto de interacciones simbólicas que median en sus contactos y representaciones de mundo. Esta zona fronteriza suele ser muy importante para comprender este intercambio cultural, y principalmente, en la constitución del otro como un ser diferente a mi, es decir, el juego entre un alter y un yo otorgan un sentido y un significado a las pautas culturales vigentes.

La comprensión de estas fronteras étnicas y sus limites es el foco principal de la presente investigación, al ofrecer suficiente evidencia para generar una propuesta para alfabetizar a estos pueblos originarios. Hoy día, no es suficiente el estudio histórico de los grupos étnicos en su constitución interna, sino se focaliza en sus aspectos identificatorios que surge de la interacción cultural.

Por cierto, al focalizar este estudio en los grupos étnicos originarios se asumen sus características que le son propias, es decir, que se auto-perpetúa biológicamente, comparte unitariamente valores culturales, integra un espacio de comunicación e interacción, y sus miembros se identifican así mismo, (nosotros) y son, identificados por otros (ellos), constituyendo categorías diferenciables (Narroll, 1964).

Detrás de esta descripción se encuentra el concepto de identidad étnica, que reside en la auto-adscripción a un grupo étnico y en la adscripción efectuada por quienes no pertenecen a éste grupo (los otros). La identificación y perpetuación de un grupo étnico dependerá fundamentalmente de la mantención de sus límites o fronteras étnicas que marcan las diferencias entre sus miembros y los demás (Narroll, 1964).

Este concepto de identidad étnica se fortalece con los procesos asociados a la adquisición del lenguaje, es decir de su primera lengua. De igual modo, su auto-visión y la visión de los otros, producto del lenguaje nativo, fortalece esta frontera étnica, es decir con la aplicación de etno-categorías. Situación determinante en la aparición de diferencias raciales y culturales, separatismo social, barrera de lenguaje,enemistad espontánea y organizada.

 

Educar y Alfabetizar a los Grupos Étnicos Orginarios: ¿un desafío posible?

En una escuela “posible”, como también en sus sala de clase, se puede conformar “laboratorio humano”, un espacio de interacción en el cual se genera el proceso de comunicación entre maestros y alumnos, entre la mayoría establecida y el grupo étnico; entre cada individuo como actor social y sus interlocutores. De este modo, es posible abrir las puertas de las fronteras étnicas, permitiendo el reconocimiento y respeto por sus rasgos fundamentales, y sobre todo, la identificación de las diferencias culturales del otro.

En este espacio “artificial”, donde la escuela y el maestro pueden estimular la comunicación intercultural que permite el reconocimiento y valoración de rasgos, valores y atributos de una minoría por parte de la mayoría, como también que la mayoría descubra a estas minorías precolombinas.

Tal vez, iniciar un proceso alfabetización intercultural sea clave para transitar entre estas dos fronteras étnicas, donde el aprender a hablar la lengua del “otro” sea el reconocimiento de su diferencia y el inicio de una nueva pedagogía del diálogo intercultural.

En este sentido, hay que señalar que la educación nacional no tenido en consideración estos aspectos antropológicos y lingüístico, que son fundamentales en una educación pertinente y adecuados a los actuales requerimientos educacionales; de modo tal que se acorte la distancia entre una educación general y una específica, y que los niños no queden en desventaja frente a demandas de la sociedad Hay que dar todas las herramientas para que no queden subvalorados en relación a la cultura imperante, y que los educadores respondan a las necesidades reales de los niños indígenas.

En este contexto, se inscribe este proyecto de investigación que busca desarrollar competencias lingüística, tanto en su primera lengua nativa como también en una segunda lengua que permita su transitar por otras culturas y otras lenguas. Propósito motivado por el incremento del proceso migratorio de los indígenas chilenos en búsqueda de mejores condiciones socioeconómicas y una solución de problemas derivados del incremento de la densidad poblacional en las comunidades indígenas rurales. Dicho fenómeno migratorio suele ir acompañado por un proceso de aculturación y transculturación en actual desarrollo.

Sin embargo, estos procesos migratorios traen consigo, tanto el desarrollo de estrategias adaptativas en el nuevo medio socio-cultural, como también un proceso de cambio y ajuste cultural al nuevo medio que, a menudo, se intenta disimular o encubrir. No obstante, se produce al mismo tiempo una maduración de la etnicidad expresada en la auto-identificación como miembro de su propio grupo étnico.

Bibliografía:

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GREBE, M. Ester: Culturas Indígenas de Chile: un estudio preliminar. Santiago: Pehuén, 1998.

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Movimentos Sociais e Educação ­- GT 03